La Coctelera

Categoría: Reflexiones frikis

El declive de Super Mario

Ser friki implica ser bastante critico con los iconos que poblaron nuestra infancia. Pese a que puedan parecer entrañables, muchos de ellos hacían gala de extrañas orientaciones . Uno de los iconos más criticado por una gran parte de frikis (y adorado por muchos otros) es Súper Mario. Lo cierto es que uno se para a pensar y llega a la conclusión de que las mentes detrás de ese juego obedecían a intereses superiores o simplemente manifestaban una cierta sobredosis de ácidos, o en este caso, setas. Sí, super mario tomaba, y al día de hoy sigue consumiendo, setas de las rojas con manchas blancas para crecer desmesuradamente, produciendo quizás algún que otro efecto secundario.

Lo cierto es que me pregunto cómo es que ninguna PASOMAS (Padres Sobreprotectores y Mojigatos Asociados) ha intentado emprender acciones legales contra este personaje, como ya se hizo con otros, como por ejemplo Solid Snake , que lo único que hizo jamás fue tomar diazepam (el componente básico del valium), un calmante que ayuda entre otras cosas a relajar el pulso.
En fin, ya se sabe lo que tiene la doble moral.

Y recuerda:
“Si no dices lo que piensas, Max mata a un gatito a tus expensas.”

Popeye y el dopaje

Desde hace unos años ha habido una polémica constante sobre el dopaje en el mundo de los deportes. Si le preguntáis a cualquier persona de la calle cuál sería el origen de esto, seguro que empezaría a divagar sobre cosas como que el mundo del deporte profesional se ha prostituido o que se basa todo en los alimentos transgénicos.

Las respuestas son múltiples, pero un friki te sugerirá seguro alguna de la que no te habrías percatado al principio. Te dirá que es posible que el dopaje tenga sus orígenes en el frikismo!

Sí, tal y como lo lees, el dopaje no es algo que sólo sale en las noticias; de hecho hemos crecido con la idea de que el dopaje es algo aceptable y hasta simpático. ¿Queréis ejemplos? Bueno, mirad a Popeye. Las espinacas eran una tapadera, eso realmente era dopaje en toda regla, pero como ya se sabe, por ese camino uno acaba mal. Si no, mirad:

Y de hecho, aunque os parezca mentira, en el deporte hay un fenómeno que se denomina “efecto popeye”.

En fin, no más por hoy.

Y recuerda:
“Cada vez que entras, Max mata a un gatito si no comentas.”

Cuando Gran Hermano llegó a los videojuegos

Bueno, supongo que este es un título un tanto pretencioso, pero la verdad se trata de un símil bastante aproximado. Muchos recordamos (algunos con una sonrisa entrañable, otros con una manifiesta mueca de desagrado) un título de Electronic Arts que aún al día de hoy sigue generando secuelas y expansiones: Los Sims.
Sí, digamos que, más allá del hecho de jugar a casitas de muñecas con estas pequeñas personitas virtuales, se escondía tanto el ansia megalómana de muchos por controlar sus vidas, como el sadismo del que simplemente quería someterles a la peor de las torturas de una forma trivial. Pero por encima de todo está la satisfacción mórbida del ser voyeur. Sí, es triste pero parece que todos llevamos cierto voyeur dentro y no sólo ese juego le sacó partido a esa característica tan televisiva. Otros juegos como Playboy: The Mansión o el más flagrante: “Singles” lo hicieron, ambos centrados en aquellas temáticas que se suelen tratar a partir de la medianoche y que tienen dos rombos de etiqueta.

Sin embargo el caso en el que me quiero centrar es el de Animal Crossing, aquel juego que os enseñé en el post anterior . A mucha gente le pasó bastante desapercibido el anuncio entre otras cosas porque estaba en inglés. Bien, no sólo os lo brindo subtitulado sino que además os traigo la campaña publicitaria casi al completo. En ella, se presentan a unos entrañables personajes que plantean su vida en el juego como si fuera casi un reality show, con escenas en el confesionario y todo.

…Y ahora que me doy cuenta, quizás “Los Sims” sea más similar a “La casa de tu vida” que a “Gran Hermano”, más que nada por la cosa esa de que tienes que construir tú la casa. En fin.

Una verdad incómoda

Parece que últimamente la religión es un tema recurrente en esta página (y eso que todavía no he hablado de Chuck Norris). La semana santa esta en pleno apogeo y ello hace que un friki se haga ciertas preguntas.

(Antes de proseguir debo recordar el disclaimer que hice en el primer post, aquel en el que recordaba que ésta página no tiene por objetivo ofender a ningún colectivo ni hacer critica sangrante de ninguna ideología o religion)

Agarraos, que esta es una ida de olla de las grandes.

¿Os habéis planteado que la Iglesia es la institución friki más vieja de la historia?

- Pausa para caídas de bebidas, monóculos, desencajes de mandíbulas y desorbitaciones oculares-

Sí, la verdad es que uno se para a pensar un momento y empieza a ver ciertas coincidencias entre el culto friki y el culto religioso:

En principio todo comienza con una idea de partida, normalmente es algo innovador y original (aunque normalmente suele tratar sobre verdades ya contadas), producto de una mente iluminada. Esa idea original se enmarca con una historia atractiva (normalmente una saga) con personajes buenos, personajes malos, poderes sobrenaturales, guerras épicas y descripciones innecesariamente largas. La serie gusta, empieza a cosechar adeptos y con ello aparecen los primeros frikis del tema.

A partir de ahí se sucede la construcción del imaginario friki: primero se crean asociaciones de fans de la serie, que comparten frases (normalmente en el idioma original de la obra, si es inventado mucho mejor), himnos y formas de vestir, y que llegado un momento optan por hacer grandes quedadas. Y todo el mundo sabe que en una quedada friki siempre hay un notas que decide disfrazarse de alguno de los personajes. Total, que la moñería hace gracia y se convierte en tradición, y de la tradición a la institución hay un paso.

Al final resulta que hay una red de asociaciones sobre la misma serie a lo largo y ancho del globo, asociaciones que releen la obra, la analizan a fondo con múltiples interpretaciones, expresan su inquietud artística, la destripan y, en definitiva, tratan de buscar el sentido de la vida a través de ella.

Éstas asociaciones tienden a autoperpetuarse, de forma que la máxima que dice que una de las aspiraciones de todo friki es enfrikar al prójimo se cumple a rajatabla. De hecho se trata de “evangelizar” a aquellos que siguen a otras series que, bajo el punto de vista del friki, “son peores”. También prestan un cuidado especial en adoctrinar a futuros frikis desde la más tierna infancia.

Pero no todo sería una idílica tranquilidad, ya que el friki es un ser inquieto por naturaleza, así que muchos deciden que la obra no está completa, por lo que optan por hacer un fanfiction (una continuación no oficial) con nuevos personajes, nuevas situaciones y nuevos superpoderes. Estas continuaciones atraen a un gran grupo de aficionados y es en este momento cuando se produce un cisma, ya que por un lado están los que quieren continuar la saga y por el otro están los puristas que quieren ser fieles a la obra del autor y claro, se llevan a matar. Con la popularidad algunas continuaciones se vuelven oficiales y con ello tenemos varias escuelas de la misma serie.

Sin embargo la cosa no termina ahí. ¿Por qué? Al friki no le basta con identificarse con sus ídolos en privado, debe interpretar el personaje y adoptar sus maneras, y si es en grupo y en público, mejor. De ahí que muchos frikis se lancen a jugar partidas de rol en vivo de sus series favoritas, llegando incluso a hacerlo en grandes convenciones internacionales. Y ya se sabe que toda partida de rol tiene su director de juego (o master).

El conflicto real llega cuando hay frikis de dos series enfrentadas. Realmente todo friki ha deseado alguna vez dominar el mundo , si no, no se habría inventado el risk, y eso se traduce en que muchos creen que se debe ser friki, y sólo friki, de la serie que se idolatre en cuestión.

¿Os suena de algo todo lo dicho? Yo creo que sí.

Por cierto, animaros a visitar la sección de tests. Participad y confesad vuestro nivel de frikismo! Aquí nadie os juzgará (mal).

Los primeros pasos (siempre son torpes)

En toda ciencia que se precie hay que acotar el objeto de estudio antes de entrar directamente en materia. En este caso, para analizar el frikismo es necesario identificar primero al friki, vamos, que es como distinguir los huevos de la propia gallina… entendiendo los huevos de gallina de entre todos los huevos de ave que uno se puede encontrar por esos campos del señor.

Bien, como aperitivo para empezar, la wikipedia nos ofrece
una definición aceptable y políticamente correcta en extremo:

“Friki, friqui, frik o freaki en castellano, (que en la forma, y no necesariamente en el significado, procede del inglés freak, específicamente freaky, que significa raro, extravagante, estrafalario o fanático), es un término usado en el idioma español para referirse a la persona interesada u obsesionada al menos con un tema, afición, o hobby en concreto. El interés que presenta el friki, puede llegar en varios casos a que sea tachado de extravagante, o el integrar parte de una comunidad específica.”

La frikipedia , por su parte, nos ofrece una alternativa ligeramente menos correcta y pero quizás… más imaginativa:

“Clase o grupo social que se caracteriza por una serie de costumbres y formas raras, de tal modo que convierten una afición o tema en su forma de vida. Realmente son víctimas inocentes de una enfermedad conocida como Frikismo.”

No os digo que toméis estas definiciones a modo de dogmas, dado que no lo son. Afortunadamente, o por desgracia, el fenómeno friki no es tan facil de encuadrar como muchos piensan. Se realizan investigaciones, recopilación de datos estadísticos y de campo y se montan distintas escuelas que intentan dar una versión universal del objeto de estudio, aunque posiblemente no consigan una definición concreta jamás.

Curiosamente, esta situación me recuerda un poco a la teoría de
la comunicación, pero en fin.

El alegato

Bien, chic@s:
Algunos querréis matarme por lo que voy a publicar, otros iréis un poco más lejos y desearéis tener un delorian del 84 para retroceder 22 años atrás al alcanzar los 80 km por hora para evitar que hubiese nacido.
No me arrepiento de nada.

Mejor que os sentéis que a lo mejor os traumatizo.

Es cierto que el fenómeno friki, pese a estar en boga y acumular cada día más adeptos, no es bien visto por la sociedad, especialmente en los estratos altos o medio-altos (nada de cazadores-recolectores) en cuanto a cultura se trata. Se ha llegado a definir a los frikis como “residuos de una sociedad posmoderna, adictos a la subcultura”.


Bajo mi punto de vista, esto no deja de ser curioso o hasta paradójico si nos fijamos que la obra cumbre de la literatura en castellano de todos los tiempos, traducida a montones de idiomas, narra la vida y obra de un friki en toda regla.


Si se os acaba de encender la bombilla no os equivocáis. Es Don Quijote de La Mancha.


Así pues, Cervantes, visionario él, ya concibió el fenómeno friki. Todos conocemos la crítica velada a la sociedad española de la época que hay entre las páginas del libro, sin embargo no nos engañemos: su contenido es eminentemente friki. Digamos que la traducción al día de hoy es que este hidalgo se fumó sopocientas novelas de caballería (lo que sería el equivalente a las historias de Robert E. Howard, Michael Moorcock o J. R. R. Tolkien por aquel entonces) sin dormir, a lo Kafka, y le dio una crisis que ríete tú de Jack Nicholson en el resplandor. A saber: se hizo un cosplay de una armadura de caballero y salió de casa decidido a desfacer entuertos, como cualquier novato que empieza a viciar al World of Warcraft. A partir de ahí las frikadas se suceden como todos ya conocéis: peleas con molinos, apuñalamientos a odres de vino, etc, etc.

Luego está el tema del amor platónico, muy presente en la vida de muchos frikis por el mundo adelante, pero no me voy a hacer eco de eso para no herir ciertas sensibilidiades.

Por último hay que comentar la figura de Sancho Panza, ese tipo regordete que hoy en día identificaríamos inevitablemente con un jevi a lo ISI-DISI. Este es un personaje con miga. ¿Por qué? Sancho refleja uno de los aspectos más importantes de la vida de un friki: enfrikar al prójimo. Es cierto, don Quijote le come la cabeza toda la obra con sus paranoias y al final el chaval empieza meterse en el rollito chungo-medieval que se trae entre manos.

Conclusión: a lo mejor ésta obra llegó a alcanzar el estatus que alcanzó por eso mismo, por tratar sobre un friki. Podría hacer la conjetura de que si existía el frikismo, también existirían sus detractores y por lo tanto, éstos promocionaron la obra para satirizar la figura del friki encarnada en el Quijote. Supongo que no contaron que el personaje pese a todo era un sinónimo de virtud, con lo que el tiempo le dio la razón. Si no hubiese sido así no lo hubierais identificado con tanta facilidad.

Ahora imagináos como sería si hoy en día se escribiese una obra friki como el Quijote. Bueno, aquí va una idea:

(pincha en la fotografía para ver la imagen a tamaño completo) :